Soy Aminata Soucko y tengo treinta y dos años. Vivo en España desde hace once años y procedo de Malí. Mi familia me obligó a casarme, como suele ser costumbre en muchos países poco avanzados en derechos sociales, especialmente respecto a las mujeres. El requisito inevitable para poder casarte es la ablación, ya que para mi pueblo se dice que estás prácticas garantizan la pureza, la virginidad y la fidelidad de las mujeres y que las mutilaciones en los genitales contribuyen a la mayor fertilidad de las mujeres.

Al poco tiempo de casarnos, mi marido vino a España y me reclamó para venir también. No tenía ninguna motivación para venir a España y  puse como condición poder estudiar medicina, mi verdadero sueño desde pequeña. Al llegar, él me puso todo tipo de impedimentos, dificultades y maltratos. Tuve que separarme, cuando ya tenía una niña de apenas unos meses. Aun así, deseaba tanto estudiar, que homologué mis estudios y con mucho esfuerzo, estudié hasta obtener dos títulos de Técnico Superior de Formación Profesional, uno de ellos de la rama sanitaria.

Me gustaría explicaros los motivos que me han llevado a especializarme en la MGF.

Cuando yo busqué ayuda, los médicos y matronas conocían muy poco sobre la mutilación y las posibilidades de tratamiento. Cuando fuí al centro de salud no supieron ayudarme porque el médico de cabecera en aquel entonces ni siquiera sabía lo que era la reconstrucción del clítorix y no sabía dónde se hacía. Fuí yo quien tuve que explicar que aquí en Valencia se hacía en el hospital Dr. Peset. Tuve que ir primero al ginecólogo de Monteolivete y finalmente me enviaron al hospital para la intervención. Durante el proceso de reconstrucción no tuve apoyo ni información y no recibí tratamiento psicológico ni sexual, ni información sobre los cuidados especiales postquirúrgicos (menstruación, relaciones sexuales, ropa interior, ropa exterior, etc. un sin fin de importantes cuestiones por resolver). En  2016 me he formado como agente de base comunitario especializada en mutilación genital.

“Agente de Salud de Base Comunitaria» (ASBC), es aquella persona formada por profesionales sanitarios para promocionar la salud entre iguales. Su papel fundamental es servir como nexo de unión cultural facilitando la colaboración de toda la comunidad para concienciar e informar respecto a las secuelas que la MGF tiene para la salud de las mujeres y también sobre las consecuencias jurídicas de su práctica según el ordenamiento jurídico español e internacional.

Después de muchos años de sufrimiento, conseguí tener el coraje para rebelarme contra todas estas injusticias del matrimonio forzado y la violencia de género y ahora lucho por la vocación común de ayudar a los demás con la intención de favorecer la salud,especialmente, entre personas que se encuentran en una situación parecida a la que estuve yo.

Durante mi formación,  conocí a la Dra. Melisa Darocas y al Dr. Felipe Hurtado y me he ofrecí como voluntaria para apoyar a las mujeres con las que trabajan.

Había 2 chicas victimas de MGF en la ONG «VALENCIA ACOGE» que querían dar el paso de la reconstrucción del clítoris pero tenían miedo, me avisó la Dra. Melisa, en breve fuí a para ofrecerles mi apoyo y fue ahí cuando he conocí a Mercedes que trabaja en esa ONG. Posteriormente, ella fue quien nos habló de Manuel y se comprometió con la Dra. Melisa y conmigo en que le plantearía participar en lo que ya se iba conformando como nuestro equipo de trabajo.  Fue ahí cuando descubrimos a nuestro ángel de la guarda, Manuel. Él es quien nos ha ido organizando y nos está acompañando en el proceso de construcción del grupo y en los trámites para hacer realidad nuestra asociación: DJO, AMINATA.

Es de esta forma que nos hemos asociado el sexólogo Felipe Hurtado, el dinamizador de proyectos Manuel, la trabajadora social Mercedes , y la ginecóloga Melisa para iniciar nuestro apreciado proyecto que hemos llamado “DJO AMINATA” que en el idioma bámbara significa “Red Aminata”.

Desde la asociación estamos trabajando para que sea reconocida la necesidad de proporcionar información y apoyo para la salud psicológica y física de quienes sufren de alguna forma la mutilación y ante todo, para hacer comprender que es una práctica ilegal, que causa demasiado daño y  prevenir que las niñas que nacen aquí cuando visiten sus países de origen, sean protegidas por sus padres y no sean mutiladas. El motivo de este proyecto, por tanto, es trabajar contra la mutilación de una manera estructurada y con mayor alcance en la población.

Durante este tiempo dedicado a la maternidad, trabajo y estudios, he ido asistiendo asombrada a las diferencias enormes entre España y mi país. Como persona criada en el continente más empobrecido del mundo, los cambios que percibo entre ambas sociedades son enormes. En concreto, Malí es uno de los países con las tasas más altas en la práctica de la mutilación genital femenina. Casi todas las niñas son sometidas a la ablación. Yo también lo fui al poco de nacer como os he comentado. Son evidentes los daños que esto provoca, tanto a nivel físico como psicológico.

A veces, me parece que se trata de dos mundos distintos, aunque es evidente que el mundo es uno solo. Por esto, uno de los principales objetivos de los programas de salud de las sociedades avanzadas es hacer llegar a todas las personas los beneficios del progreso y el desarrollo. Al menos, ir recortando las diferencias.

En la actualidad, estoy muy contenta y agradecida por el resultado y la atención recibida.

Laboralmente, me he dedicado los últimos años a la atención y asesoramiento a población inmigrante.

Existen varias maneras de “exportar” la salud. Pienso que la más importante sería aumentar el nivel de desarrollo de los países pobres para que la necesidad de emigrar fuera menor. Esto se podría realizar por medio de programas asistenciales concretos que se lleven a cabo en países subdesarrollados, especialmente los del África subsahariana. Incluiría campañas de información y concienciación de alcance general: prevención de ETS, eliminación o mejora en las condiciones peligrosas o penosas de muchos trabajos, fomento de hábitos saludables y mejora de la alimentación, entre otros. Entre ellos es prioritaria la lucha contra la mutilación genital femenina, por los daños inútiles que se causan a un número elevadísimo de niñas. Otro mecanismo para la mejora de la salud de las personas nacidas en países pobres es atenderlas en los países de acogida. Esta mejora de la salud debe abarcar los aspectos físico, psicológico y social.

Toda esta cobertura sanitaria amplia puede conseguirse gracias a programas sobre aspectos específicos como el que con este proyecto plantea.

Pienso poner toda mi formación académica, mi experiencia laboral en el ámbito de la población inmigrante y mi trayectoria personal, además del conocimiento amplio de lenguas autóctonas como el bambara, el mandinga, el djoula y mi dominio del francés a todas aquellas personas que lo requieran.

Para acabar esta pequeña «historia del proyecto» me gustaría invitaros a participar y a colaborar para hacer crecer en nuestro proyecto asociativo y llegar al máximo de personas posible.

Muchas gracias